18 de octubre de 2010

Masticar. Digerir. Nutrir

Quien no echa de menos aquella infancia en la que el tiempo no existía y uno se dedicaba a realizar cosas sin saber cuando empezaba ni terminaba. Ahora vivimos como el conejo de Alicia en el país de la maravillas, siempre llegando tarde. El tiempo no es una cosa que hay que consumir rápido porqué se acaba, sino que es una dimensión en la que vivimos. Luego entonces, quizás no es el tiempo el que pasa deprisa sino que somos nosotros que nos empeñamos en correr para hacer cada vez más cosas. Deberíamos pararnos a pensar si son necesarias, urgentes, importantes, inaplazables, imprescindibles todas esas cosas.

¿Es necesario ir tan rápido? En el libro, el Elogio de la lentitud, Carl Honoré nos dice que deberíamos parar y mirar a nuestro alrededor, fijarnos en aquellas cosas que pasan y están a nuestro alcance y no disfrutamos: una tarde con tus hijos, una buena charla con tus amigos, un paseo por el campo, apagar la tele, leer un buen libro o tomar una buena comida.

Aquí quería llegar yo, una buena comida. Este concepto es un poco ambiguo y seguramente suscita discrepancias. A mi entender una buena comida no consiste en  platos sofisticados con nombres impronunciables, ni alimentos exóticos traídos de un lejano país, ni asistir al restaurante de moda con platos de elaboración excesiva y compleja. Una buena comida solo necesita, un lugar agradable, en buena compañía, con platos saludables y sobre todo, dedicarle el tiempo que se merece, comiendo despacio, masticando con lentitud y saboreando.

Comer no es un trámite. El acto de comer va más allá de la reposición de energía. Es la aportación de nutrientes necesarios para la vida, por tanto es muy importante qué comemos, cuando comemos y cómo comemos.
Hoy en día tenemos prisas siempre, intentamos sacar tiempo de cualquier parte y una de las cosas que hacemos es quitárselo a la alimentación, esto incluye la compra, que hacemos deprisa y sin planificación y comprando, además, comidas precocinadas que precisan poca inversión de tiempo. Tendemos a engullir los alimentos sin apenas masticarlos para terminar antes.


¿Masticar poco dificulta la digestión?
Masticar es la única acción que realizamos voluntariamente de todo el proceso digestivo. Masticando reducimos el tamaño del bocado, de manera que la superficie de contacto de los alimentos sea mayor y así se facilite su transformación. Además, mezclando bien los alimentos con la saliva creamos un bolo alimenticio correcto para su posterior deglución.
Decimos que la digestión empieza en la boca ya que, gracias a unos enzimas presentes en la saliva, se inicia el desdoblamiento del almidón (un tipo de hidrato de carbono). Pero el proceso de la digestión es largo, intervienen numerosos enzimas y fermentos procedentes del jugo gástrico, de la bilis, del jugo pancreático y  del jugo intestinal. Si el tamaño de los alimentos que llega al estómago no es el adecuado se trastoca la secreción de todos estos enzimas y la permanencia de los alimentos el tubo digestivo se alarga. En suma la digestión se altera.

Consecuencias de una incorrecta masticación
Acidez. Como consecuencia de la mayor cantidad de ácidos necesaria para atacar trozos de alimento de tamaño excesivo.
Pesadez de estómago. Debido a que los alimentos deben permanecer más tiempo en el estómago para que sean correctamente tratados por los ácidos.
Formación de toxinas. La llegada al colon de alimentos de tamaño excesivo y/o mal digeridos da lugar a putrefacciones, esto ocurre fundamentalmente con la carne. Las bacterias que intervienen en esta putrefacción producen como consecuencia de ella sustancias tóxicas que son absorbidas por el intestino grueso. Estas circularán por la sangre con distintos efectos sobre el organismo.
Malnutrición. El objetivo de la digestión de los alimentos es dar lugar a moléculas aptas para ser absorbidas a través de la mucosa intestinal. Si la digestión no es correcta y las moléculas no son aptas, los nutrientes que contienen no serán absorbidos y se producirá una relativa malnutrición.
Somnolencia. Una digestión pesada hace que el cuerpo deba destinar más energía en realizar la digestión y por eso, tras una comida copiosa o ingerida sin masticar, se produce un adormecimiento.

Consejos a tener en cuenta

-Sentarse cómodamente y crear un ambiente agradable. 

-Disponer la mesa a su gusto con todos los accesorios que vayamos a necesitar. 

-Utilizar correctamente los cubiertos  ayuda a comer más despacio. 

-Masticar cada bocado suficientemente, sin prisa.

-No realizar otras actividades mientras se come. Se puede mantener una conversación distendida con los otros comensales.

-Dedicar unos 40 minutos a la comida es lo aconsejable.


Por otro lado, comer despacio tiene sus ventajas: disfrutamos más de la comida, masticar abundantemente hace que nos sintamos llenos antes y la digestión será liviana y correcta.

En resumen, elige tu mismo el ritmo al que quieres vivir cada momento.

Y otra cosa: ¿Te has parado a observar cuanto rato masticas cada bocado?


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4 comentarios:

  1. Hola. Me ha gustado mucho tu reflexión.Y tienes razón esos síntomas que explicas son muy habituales. Hoy en día no comemos, engullimos.
    Voy a buscar ese libro que comentas
    Gracias

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  2. Gracias a ti por comentar.
    Si, es una lástima que no podamos disfrutar de los alimentos y de saborear lentamente una comida.

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  3. Fijate que el gran problema de hoy en día es que se come demasiado, en muchas ocasiones es así por engullir,
    no masticar, no dedicar el tiempo preciso a la comida, eso conlleva ingerir en exceso y además como dices mal comido, y mal masticado.

    Parece que emplear tiempo en la comida es perderlo en los esquemas de hoy, no está bien visto dedicar tiempo a planificar la compra, a cocinar.

    Uno de los aspectos básicos que hay que corregir cuando planteas una dieta de adelgazamiento o una reeducación alimentaria es enseñar a planificar, a organizar la comida, los tiempos. Insistir en la necesidad de sentarse a comer, y sólo comer cuando es hora de hacerlo, nada de ver tele o comer de pie según sacas la comida del frigorífico.

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  4. Estoy de acuerdo contigo Elena, y además añadiría que hoy en día se tiene el concepto de que la comida diaria es algo para subsistir y cualquier cosa vale.
    Gracias por participar

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Gracias

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